
1. Consumir demasiada carne roja y productos lácteos altos en
grasas.
Un estudio sobre salud en la
mujer de mayo de 2012 evidenció que las grasas saturadas que se encuentran en
la carne roja y en los productos lácteos ricos en grasas- hacen que el cerebro
envejezca más rápidamente que con otros tipos de grasas. El estudio se llevó a
cabo siguiendo los hábitos alimenticios de 6200 mujeres mayores de 65 años y
descubrió que las que contaban con índices mayores de grasas saturadas tenían
peores resultados en los test de inteligencia. La buena noticia es que se puede
ralentizar el envejecimiento tomando aceite de oliva u otras grasas
monoinsaturadas.
2. Tomar mucha sal.
Un poco de sal está bien, en
exceso no. La sal deshidrata el cuerpo y en altas cantidades contribuye a
enfermedades de riñón, aumenta la tensión arterial e interfiere con el buen
desarrollo de los huesos. Un estudio realizado por investigadores de Baycrest,
en Toronto (Canadá), resalta que una dieta alta en sal puede afectar a la salud
cognitiva en adultos.
3. Abusar del azúcar.
El exceso en el consumo de azúcar
ha sido tradicionalmente vinculado con el envejecimiento. Este edulcorante daña
el colágeno, lo que provoca arrugas y flacidez en la piel.
4. Comer con prisa y estrés, en el escritorio o en el carro.
Las principales hormonas del
estrés impulsan la sangre lejos desde el estómago y a las extremidades, por lo
que cuando se come en un estado nervioso es más difícil que el cuerpo digiera
los alimentos. El estrés también puede conducir a comer en exceso, lo que puede
desembocar en obesidad. Además, puede agravar la diabetes en pacientes
diagnosticados.
res de grasas saturadas tenían
peores resultados en los test de inteligencia. La buena noticia es que se puede
ralentizar el envejecimiento tomando aceite de oliva u otras grasas
monoinsaturadas.
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